miércoles, 17 de abril de 2013

Papa Francisco intercambia su solideo con peregrinos en Plaza de San Pedro


- Cumpliendo una antigua tradición, durante el recorrido que dio en el Papamóvil a la Plaza de San Pedro, antes de la Audiencia General de hoy, el Papa Francisco intercambió su solideo blanco con el que le ofreció un peregrino.

El gesto, que se puede observar en el segundo 13 del video difundido por el Centro Televisivo Vaticano (CTV), se repitió al concluir la audiencia con un sacerdote que le alcanzó otro solideo blanco, mientras el Papa saludaba a los fieles en el atrio de la Basílica de San Pedro.

La antigua tradición consiste en que si se compra un solideo blanco en la sastrería del Papa y se presenta durante una audiencia papal, la Guardia Suiza se encargará de intercambiarlo por el que lleva el Santo Padre en ese momento.

Papa recibe camiseta del Barcelona firmada por Messi

Durante la Audiencia General, un grupo de sacerdotes entregaron al Papa Francisco una camiseta del FC Barcelona de España, con el nombre de Lionel Messi y firmada por el futbolista.

Esta es la tercera camiseta de futbol que el Santo Padre recibe. La primera pertenece al Club San Lorenzo de Almagro, equipo argentino del que Francisco es hincha.

Posteriormente recibió una de la selección española de futbol, firmada por todos los jugadores y entregada por el jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy.

Asimismo, el obsequio de la camiseta de Lionel Messi sucede después de que el jugador argentino felicitara públicamente al Cardenal Jorge Bergoglio por su elección como Pontífice y de que lo invitara a ver un partido de futbol en el Camp Nou, el estadio del Barcelona.

Francisco reza a Dios por víctimas de terremoto en Irán y Pakistán

Al término de su Audiencia General, el Papa Francisco expresó su tristeza por el terremoto de 7,8 grados que golpeó ayer Irán y Pakistán y que dejó cerca de 70 muertos, y expresó su cercanía con todos los que sufren a causa de este sismo.

“He recibido con tristeza la noticia del violento terremoto que ha golpeado a la población de Irán y Pakistán, acarreando muerte, sufrimiento y destrucción. Rezo a Dios por las víctimas y por todos aquellos que sufren y deseo manifestar al pueblo iraní y pakistaní mi cercanía”, expresó el Papa al final de la catequesis.

El terremoto golpeó el sureste de Irán, en la provincia de Sistán Baluchistán, una zona montañosa y desértica cerca de la frontera con Pakistán y Afganistán.

Sin embargo, el sismo también se sintió en la India. Incluso debieron evacuarse edificios en Qatar y en Dubái (Emiratos Árabes).

Cristo es el abogado que nos defiende siempre del diablo, afirma Francisco


Durante la Audiencia General de los miércoles, el Papa Francisco abordó la Ascensión de Cristo a los cielos e invitó a los 50.000 de fieles que asistieron a la Plaza de San Pedro a acudir a Jesús ante las asechanzas del diablo, pues Él es el abogado “que nos defiende siempre”.

“Durante la ascensión Jesús cumple el gesto de la bendición sacerdotal”, recordó el Papa. “Este es un primer punto importante: Jesús es el único y eterno Sacerdote, que con su pasión ha pasado por la muerte y la tumba, resucitó y ascendió a los cielos y está con Dios Padre, intercediendo por siempre en nuestro favor. Como escribe San Juan en su primera carta: Él es nuestro abogado, nuestro defensor ante el Padre”, añadió.

“¡Qué bello es escuchar estas palabras! Cuando a uno lo cita un juez o tiene un pleito, lo primero que hace es buscarse un abogado para que lo defienda; nosotros tenemos uno que nos defiende siempre, nos defiende de las asechanzas del diablo, de nuestros pecados... No tengamos miedo de acudir a pedirle perdón, bendición y misericordia. Nos perdona siempre: es nuestro abogado; nos defiende siempre. ¡No lo olviden nunca!”, expresó.

Cristo, afirmó Francisco, “es como el jefe de un grupo de montañeros, que llegado a la cima, tira de nosotros y nos lleva a Dios. Si le confiamos nuestras vidas; si nos dejamos guiar por Él estamos seguros de estar en buenas manos”.

En ese sentido, explicó que Jesús sabe que “el camino de vuelta a la gloria del Padre pasa por la cruz, por la obediencia al designio divino de amor por la humanidad”, e indicó que “también nosotros hemos de saber que entrar en la gloria de Dios exige la fidelidad cotidiana a su voluntad, aun a costa de sacrificios y del cambio de nuestros programas".

Durante la catequesis, el Papa dijo que no es raro que luego de la Ascensión, los apóstoles regresaran a Jerusalén “con gran alegría”, pues a los ojos de la fe “entienden que aunque ya no lo vean con los ojos, Jesús permanece con ellos para siempre, no los abandona y en la gloria del Padre, los sostiene, los guía e intercede por ellos”.

Asimismo, explicó que Lucas coloca la Ascensión al comienzo de los Hechos de los Apóstoles, “para subrayar que este evento es como el eslabón que engancha y une la vida terrenal de Jesús con la de la Iglesia”.

Además menciona que dos hombres vestidos de blanco les instan a no quedarse inmóviles allí, sino a nutrir su vida y su testimonio con la certeza de que Jesús volverá de la misma manera en que ascendió al cielo.

“Se trata de una invitación a partir de la contemplación del Señorío de Jesús, para recibir de él la fuerza de dar testimonio del Evangelio en la vida cotidiana: contemplar y actuar. ‘Ora et labora como San Benito enseña: ambas son necesarias en nuestra vida de cristianos”.

Finalmente Francisco reiteró su llamado a confiar en Cristo, el abogado “que nos espera y nos defiende” y que nos guía, “y con nosotros hay muchos hermanos y hermanas que...en la vida familiar y laboral, con sus problemas y dificultades, sus alegrías y esperanzas viven la fe día a día y llevan, con nosotros, al mundo del señorío del amor de Dios, en Cristo resucitado, ascendido al cielo, abogado nuestro”.

Al final de la audiencia, el Papa saludó a los obispos de Inglaterra y Gales y a los peregrinos polacos del santuario de San Andrés Bobola de Varsovia venidos a Roma en el 75 aniversario de la canonización del santo, uno de los patrones de Polonia, que fue sacerdote jesuita y mártir. “Ha dado la vida por la fe, la reconciliación de los hermanos y la unidad de la Iglesia. Que su intercesión ante Dios obtenga a la Iglesia el don de la unidad y la paz”, exclamó el Santo Padre.

lunes, 15 de abril de 2013

“Superabundancia de gestos” del Papa Francisco ayuda a evangelizar era digital

                                       
- El encargado del Servicio de Internet del Vaticano, Mons. Lucio Ruiz, asegura que la “superabundancia de gestos de amor, de ternura, de misericordia” del Papa Francisco ha enriquecido la presencia de la Iglesia en los medios digitales y permite a muchos acercarse al catolicismo.

En una entrevista concedida al diario La Nación, el sacerdote argentino explicó que “el Papa Francisco irrumpió en la historia con su sonrisa, con su sencillez y mensaje evangélico fuertísimo y las redes sociales, las webs y todos los servicios multimediales se enriquecieron inmediatamente de una presencia realmente impactante”.

“No sólo Internet sino que el eco se dio en la sociedad en general. Mucha gente se acerca la Iglesia después de tantos años”, indicó.

El sacerdote, que está a cargo del Servicio de Internet del Vaticano desde el año 2009, recordó que la Iglesia está presente en Internet desde 1995 cuando abrió su sitio web oficial www.vatican.va y ahora mantiene una activa presencia en las redes sociales con las cuentas oficiales del Papa en Twitter y algunas iniciativas en Facebook.

Mons. Ruiz afirma que como “Iglesia tenemos que entender un fenómeno, que es la realidad de hoy. Si lo entendemos, bien, y si no, sigue igual. La gente no dejará de usar la tecnología porque estemos o no. La riqueza que nos da el Papa Francisco es que se mueve, habla y los gestos que hace van muy en consonancia con esta era digital”.

Los gestos del Papa permiten “que en esos pequeños espacios que da la digitalidad, como el tuit, el pequeño video de YouTube o cosas por el estilo, logremos dar un pequeño mensaje en un pequeño espacio que llega mucho y es muy apreciado. Es adecuado para el hombre contemporáneo; lo capta, lo vive, le toca el corazón. Es impactante como mensaje”.

“Los álbumes de fotos en Internet son muy fáciles de hacer porque tenemos una superabundancia de gestos de amor, de ternura, de misericordia. A partir de la foto la gente lee un texto breve y va al texto completo. Me acuerdo del gesto de lavar los pies en la misa del Jueves Santo. Fue muy fuerte porque iba de rodillas lavando a cada uno y eso llamó mucho la atención. También cuando se baja del auto y saluda a la gente; su forma de saludar, de sonreír, son mensajes a la manera de la fotografía. La gente no es que se detiene en la fotografía y sigue al texto”.

Para el sacerdote, las altas cifras de la presencia de la Iglesia en Internet son solo indicadores a los que recurre cuando tiene que presentar un informe.

“Hemos tenido que reforzar todos nuestros sistemas porque frente a un flujo informativo desde la renuncia de Benedicto XVI, el cónclave y el inicio del pontificado las visitas son muchas más”, señaló.

“Se ofrece el mejor servicio posible con todo el amor de poder compartir y brindar un mensaje y tratar de llegar a un encuentro. Ponemos lo mejor de nosotros para que esté todo en la mesa. Como dice el Evangelio: el banquete está servido, que venga y se sirva el que desee”, indicó.

En la entrevista, el sacerdote también recordó que “el magisterio de Benedicto sobre los medios de comunicación es maravilloso y de una gran riqueza más allá de su relación personal con los nuevos medios”.

“En definitiva eso no es importante. Lo que marca la vida de la Iglesia es lo que enseña el sumo pontífice y no si el papa aprieta un botón o no lo aprieta. El magisterio de Benedicto tiene una riqueza y un coraje, una fuerza invitando a la Iglesia a evangelizar con palabras muy fuertes como el continente digital, el nuevo mundo, los nativos digitales, con una comparación como si fuera el descubrimiento de América. Con frases muy bonitas, como cuando compara la evangelización de los inicios. Los discípulos tenían que entender la cultura para hacer el anuncio, como nosotros también ahora tenemos que comprender el nuevo lenguaje y la cultura para llegar al corazón de la gente”, concluyó.

La calumnia busca destruir la obra de Dios y nace del odio, advierte el Papa Francisco

El Papa Francisco reflexionó en su homilía de esta mañana en el Domus Santa Marta sobre la fuerza destructora de la calumnia, a la que consideró “algo más” que un pecado porque nace del odio y busca destruir la obra de Dios.

El Papa se refirió a las lecturas de hoy y reparó en el episodio de San Esteban, el primer mártir de la Iglesia, que es llevado ante el Sanedrín por su testimonio del Evangelio.

El Pontífice explicó que Esteban fue una víctima de la calumnia. Se le acusa de "falso testimonio" y no protagoniza una "lucha justa, entre hombres de bien” porque sus enemigos eligieron el camino de una pelea sucia, “el camino de la calumnia”.

Agregó que la calumnia es peor que el pecado – una expresión directa de Satanás. “Todos somos pecadores, todos cometemos pecados, pero la calumnia es otra cosa. Por supuesto que también es un pecado, pero es algo más. La calumnia apunta a destruir la obra de Dios, y proviene de una cosa muy mala: nace del odio y el odio es la obra de Satanás. La calumnia destruye la obra de Dios en las personas, en sus almas”.

“Dónde hay calumnia, está el mismo Satanás”, agregó.

Refiriéndose al relato bíblico, el Papa recordó que Esteban no mintió para salvarse. “El miró al Señor y obedeció la ley” y consideró que esto es lo que ocurre con la historia de la Iglesia porque desde el primer mártir hasta hoy, hay numerosos ejemplos de valientes testigos del Evangelio.

“Pero la era de los mártires no ha terminado, aun hoy podemos decir en verdad, que la Iglesia tiene ahora más mártires que en los primeros siglos. La Iglesia tiene muchos hombres y mujeres que son difamados por la calumnia, que son perseguidos, que son asesinados por odio a Jesús, por odio a la fe: algunos son asesinados porque enseñan el catecismo, otros son asesinados por usar la cruz. Hoy, en muchos países, son difamados, son perseguidos. Son nuestros hermanos y hermanas que sufren hoy en esta era de los mártires", afirmó.

Para el Papa, esta es una “era de gran confusión espiritual” y evocó un antiguo icono ruso que presenta a la Virgen María cubriendo al pueblo de Dios con su manto.

"Pidamos a Nuestra Señora que nos proteja, y en tiempos de turbulencia espiritual el lugar más seguro es bajo el manto de Nuestra Señora. Ella es la madre que cuida de la Iglesia, Y en este tiempo de mártires, ella es la protagonista, la protagonista de la protección. Ella es la Madre (...) Digamos con fe: Madre, la Iglesia está bajo tu protección. Cuida de la Iglesia”.

El Papa: Dios pide proclamarlo con el testimonio de nuestra vida en lo cotidiano

                                        
En su homilía ayer por la Misa del tercer domingo de Pascua, en su primera visita como Obispo de Roma a la Basílica de San Pablo Extramuros, el Papa Francisco señaló a los fieles que Dios nos pide proclamarlo “con la palabra y el testimonio de nuestravida en lo cotidiano”.

El Santo Padre señaló que “el Señor nos llama cada día a seguirlo con valentía y fidelidad; nos ha concedido el gran don de elegirnos como discípulos suyos; nos invita a proclamarlo con gozo como el Resucitado, pero nos pide que lo hagamos con la palabra y el testimonio de nuestra vida en lo cotidiano”.

“El Señor es el único, el único Dios de nuestra vida, y nos invita a despojarnos de tantos ídolos y a adorarle sólo a él. Anunciar, dar testimonio, adorar”, subrayó.

Refiriéndose a su visita a la Basílica de San Pablo Extramuros, Francisco indicó que “estamos sobre la tumba de san Pablo, un humilde y gran Apóstol del Señor, que lo ha anunciado con la palabra, ha dado testimonio de él con el martirio y lo ha adorado con todo el corazón”.

El Papa señaló que “Pedro y los Apóstoles anuncian con audacia, con parresia, aquello que han recibido, el Evangelio de Jesús. Y nosotros, ¿somos capaces de llevar la Palabra de Dios a nuestros ambientes de vida? ¿Sabemos hablar de Cristo, de lo que representa para nosotros, en familia, con los que forman parte de nuestra vida cotidiana?”.

“La fe nace de la escucha, y se refuerza con el anuncio”, subrayó.
Además, remarcó el Papa, “el anuncio de Pedro y de los Apóstoles no consiste sólo en palabras, sino que la fidelidad a Cristo entra en su vida, que queda transformada, recibe una nueva dirección, y es precisamente con su vida con la que dan testimonio de la fe y del anuncio de Cristo”.

El pedido hecho tres veces por Jesús a Pedro de apacientar su grey y su anuncio de que “cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras” está dirigida “a nosotros, los Pastores”, dijo el Papa.

“No se puede apacentar el rebaño de Dios si no se acepta ser llevados por la voluntad de Dios incluso donde no queremos, si no hay disponibilidad para dar testimonio de Cristo con la entrega de nosotros mismos, sin reservas, sin cálculos, a veces a costa incluso de nuestra vida”.

El Santo Padre subrayó que “esto vale para todos: el Evangelio ha de ser anunciado y testimoniado. Cada uno debería preguntarse: ¿Cómo doy yo testimonio de Cristo con mi fe? ¿Tengo el valor de Pedro y los otros Apóstoles de pensar, decidir y vivir como cristiano, obedeciendo a Dios?”.

“Es verdad que el testimonio de la fe tiene muchas formas, como en un gran mural hay variedad de colores y de matices; pero todos son importantes, incluso los que no destacan”.

El Papa indicó que “hay santos del cada día, los santos ‘ocultos’, una especie de ‘clase media de la santidad’, como decía un escritor francés, esa ‘clase media de la santidad’ de la que todos podemos formar parte”.

“Pero en diversas partes del mundo hay también quien sufre, como Pedro y los Apóstoles, a causa del Evangelio; hay quien entrega la propia vida por permanecer fiel a Cristo, con un testimonio marcado con el precio de su sangre”.

El Santo Padre también advirtió que “la incoherencia de los fieles y los Pastores entre lo que dicen y lo que hacen, entre la palabra y el modo de vivir, mina la credibilidad de la Iglesia”.

Anunciar y dar testimonio de Dios solamente es posible, indicó el Papa “si reconocemos a Jesucristo, porque es él quien nos ha llamado, nos ha invitado a recorrer su camino, nos ha elegido”.

Francisco advirtió la importancia de “vivir una relación intensa con Jesús, una intimidad de diálogo y de vida, de tal manera que lo reconozcamos como ‘el Señor’”.

El Papa pidió además que “nos hiciéramos todos una pregunta: Tú, yo, ¿adoramos al Señor? ¿Acudimos a Dios sólo para pedir, para agradecer, o nos dirigimos a él también para adorarlo?”.

“Pero, entonces, ¿qué quiere decir adorar a Dios? Significa aprender a estar con él, a pararse a dialogar con él, sintiendo que su presencia es la más verdadera, la más buena, la más importante de todas”.

El Santo Padre señaló que “adorar al Señor quiere decir darle a él el lugar que le corresponde; adorar al Señor quiere decir afirmar, creer –pero no simplemente de palabra– que únicamente él guía verdaderamente nuestra vida; adorar al Señor quiere decir que estamos convencidos ante él de que es el único Dios, el Dios de nuestra vida, el Dios de nuestra historia”.

Adorar a Dios, indicó el Papa, “tiene una consecuencia en nuestra vida: despojarnos de tantos ídolos, pequeños o grandes, que tenemos, y en los cuales nos refugiamos, en los cuales buscamos y tantas veces ponemos nuestra seguridad”.

Estos ídolos a menudo los tenemos bien escondidos, dijo, como “pueden ser la ambición, el carrerismo, el gusto del éxito, el poner en el centro a uno mismo, la tendencia a estar por encima de los otros, la pretensión de ser los únicos amos de nuestra vida, algún pecado al que estamos apegados, y muchos otros”.

“Esta tarde quisiera que resonase una pregunta en el corazón de cada uno, y que respondiéramos a ella con sinceridad: ¿He pensado en qué ídolo oculto tengo en mi vida que me impide adorar al Señor? Adorar es despojarse de nuestros ídolos, también de esos más recónditos, y escoger al Señor como centro, como vía maestra de nuestra vida”.