lunes, 19 de diciembre de 2011

Por Navidad El Papa visita cárcel: Pidamos a Dios librarnos de prisión del pecado


El Papa Benedicto XVI visitó esta mañana a los presos de la cárcel de Rebibbia en Roma, a quienes llevó consuelo y esperanza. A ellos los alentó a rezarle al Niño Jesús ahora en Navidad para pedirle la gracia de "ser todos liberados de la prisión del pecado, la soberbia y el orgullo".
En la iglesia llamada Padre Nuestro dentro del complejo carcelario, el Santo Padre dirigió un discurso a los presos y a las fuerzas del orden presentes, a quienes aseguró que "estoy cerca de cada uno de vosotros, de vuestras familias, de vuestros niños, de vuestros jóvenes, de vuestros ancianos, y os llevo en el corazón ante el Dios".
Durante el encuentro el Papa escuchó a algunos presos y contestó a sus preguntas. A ellos les dijo que "querría en efecto poder ponerme a escuchar la historia personal de cada uno de vosotros, pero no me es posible; sin embargo he venido a deciros sencillamente que Dios os ama con un amor infinito".
Benedicto XVI les dijo luego que "El mismo Hijo de Dios, el Señor Jesús, tuvo la experiencia de la cárcel, estuvo expuesto a un juicio antes un tribunal y sufrió la pena de muerte más feroz", y "allá donde haya un hambriento, un extranjero, un enfermo, un encarcelado, allí está Cristo mismo que espera nuestra visita y en nuestra ayuda".
"Ésta es la razón principal por la que estoy soy feliz de estar aquí, para orar, dialogar y escucharos", agregó.
El Santo Padre señaló luego que la salvación no es algo que se que imponga, "sino que se alcanza a través de los actos de amor, de misericordia y de perdón que nosotros podamos realizar".
"El Niño de Belén será feliz cuando todos los hombres vuelvan a Dios con el corazón renovado. Pidámosle en el silencio y en la oración ser todos liberados de la prisión del pecado, de la soberbia y del orgullo: Cada uno en efecto, necesita salir de esta cárcel interior para ser realmente libres del mal, de las angustias y de la muerte", alentó
"¡Solo el Niño acostado en el pesebre puede donar a todos esta completa liberación!", exclamó.
El Papa resaltó también que la justicia humana, y la justicia divina siguen senderos distintos, y es necesario que el hombre busque la luz de la justicia del Señor "para evitar –como por desgracia ocurre con frecuencia–, que el detenido se convierta en excluido".
"Dios, en efecto, es quien proclama la justicia con fuerza, pero al mismo tiempo, cura todas las heridas con bálsamo de la misericordia", recordó.
Asimismo, el Santo Padre indicó que para Dios, "justicia y caridad coinciden", porque "no hay una acción justa que no sea también acto de misericordia y de perdón, y, al mismo tiempo, no hay una acción misericordiosa que no sea perfectamente justa".
Así pues, "el cumplimiento de la ley es el amor", y "nuestra justicia será cada vez más prefecta cuando más sea alentada por el amor hacia Dios y hacia los hermanos", explicó.
El Papa afirmó que los sistemas de detención deben girar en torno a dos puntos principales: proteger a la sociedad de amenazas y reintegrar al que ha errado sin pisotear su dignidad ni expulsarlo de la sociedad ya que "la vida humana pertenece a Dios, quien nos la ha donado, y no ha sido abandonada a la merced de nadie, ¡y aún menos a nuestro libre albedrío!".
"Estamos llamados a custodiar la perla preciosa de nuestra vida y la de los demás", concluyó.
El encuentro culminó con la "Oración detrás de las rejas" compuesta por uno de los detenidos, el rezo del Padre Nuestro y la Bendición Apostólica del Santo Padre, quien a su salida, bendijo un ciprés plantado en recuerdo por su visita.
A su llegada el Papa Benedicto XVI fue recibido por la Ministra de Justicia italiana, Paola Severino; el Jefe de la Administración de la Penitenciaría, Franco Lonta; y por los Capellanes de la cárcel, P. Pier Sandro Spriano y P. Roberto Guarnieri.

El Papa exhorta a inflamar "fuego del Evangelio" en los demás


El Papa Benedicto XVI hizo un especial llamado a los católicos para renovar el deseo de inflamar a todos con el fuego del Evangelio, en el video mensaje que envió a la diócesis italiana de Nápoles en ocasión de la clausura de su Año Jubilar que concluyó ayer.
En el mensaje que fue proyectado ayer en la solemne vigilia de clausura presidida por el Arzobispo de Nápoles, Cardenal Crescenzio Sepe, el Santo Padre afirma que este Año Jubilar ha sido para los católicos de esta parte de Italia "un tiempo fuerte de esperanza y una oportunidad de nueva evangelización".
Este tiempo, prosiguió el Papa, ha sido para Nápoles un periodo "de inmersión en el misterio de Dios y por ello un año de gracia. Se puede compararlo a un ‘bautismo’ porque, en cierto sentido, el Jubileo ha abierto el cielo sobre vosotros y ha hecho descender sobre vuestras vidas y sobre vuestra comunidad la fuerza del Espíritu Santo, de modo similar a cuando descendió sobre los discípulos en el cenáculo, en Pentecostés.
"Y es el mismo Espíritu Santo que ha hecho bellos y significativos los diversos momentos de vuestro Jubileo y ha suscitado en ustedes propósitos santos, proyectos generosos y sobre todo un renovado deseo de inflamar vuestra ciudad con el fuego del Evangelio", dijo.
El Papa recordó que ante esta realidad "pueden caminar con renovado entusiasmo y afrontar con la fuerza de la fe, de la esperanza y de la caridad los muchos complejos problemas que se encuentran en la vida cotidiana".
Siguiendo el ejemplo de los apóstoles luego de Pentecostés que anunciaron con valor la Buena Nueva, así también los católicos deben "renovar la esperanza, déjense guiar por la fuerza del Espíritu Santo y colaboren con renovado empuje en la misión de la Iglesia".
"Cada uno dando fruto con los dones recibidos, poniéndolos al servicio de los otros y de la edificación de toda la comunidad, sin personalismos ni rivalidades, sino en espíritu de sincera humildad y alegre fraternidad. Tengan siempre, como ya hacen, especial cuidado con los hermanos más pequeños y frágiles, los más pobres y desaventajados".
Finalmente el Santo Padre hizo votos para que la Virgen del Carmen y San Genaro "los ayuden a avanzar con perseverancia y fidelidad los esfuerzos asumidos en este Año Jubilar. ¡Con mis oraciones, os acompañe siempre la Bendición Apostólica, que envío de corazón a todos!"

domingo, 18 de diciembre de 2011

Evangelio de fin de semana


¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


domingo 18 Diciembre 2011

IV Domingo de Adviento B


Santo(s) del día : La Expectación del Parto 


Evangelio según San Lucas 1,26-38.


En el sexto mes, el Angel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 
a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. 
El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". 
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. 
Pero el Angel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. 
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; 
él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 
reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". 
María dijo al Angel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?". 
El Angel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. 
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, 
porque no hay nada imposible para Dios". 
María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Angel se alejó. 



Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios. 



Leer el comentario del Evangelio por : San Bernardo (1091-1153), monje cisterciense y doctor de la Iglesia 
Homilía 4 sobre «Missus est », §8-9 

«No temas, María»
        Oíste, Virgen, que concebirás y darás a luz a un hijo; oíste que no era por obra de varón, sino por obra del Espíritu Santo. Mira que el ángel aguarda tu respuesta, porque ya es tiempo que se vuelva al Señor que lo envió. También nosotros, los condenados infelizmente a muerte por la divina sentencia, esperamos, Señora, esta palabra de misericordia. Se pone entre tus manos el precio de nuestra salvación; en seguida seremos librado si consientes. Por la Palabra eterna de Dios fuimos todos creados, y a pesar de eso morimos; mas por tu breve respuesta seremos ahora restablecidos para ser llamados de nuevo a la vida...
        No tardes, Virgen María, da tu respuesta. Señora Nuestra, pronuncia esta palabra que la tierra, los abismos y los cielos esperan. Mira: el rey y señor del universo desea tu belleza, desea no con menos ardor tu respuesta. Ha querido suspender a tu respuesta la salvación del mundo. Has encontrado gracia ante de él con tu silencio; ahora él prefiere tu palabra. El mismo, desde las alturas te llama: «Levántate, amada mía, preciosa mía, ven...déjame oír tu voz» (Cant 2,13-14) Responde presto al ángel, o, por mejor decir, al Señor por medio del ángel; responde una palabra y recibe al que es la Palabra; pronuncia tu palabra y concibe la divina; emite una palabra fugaz y acoge en tu seno a la Palabra eterna...
        Abre, Virgen dichosa, el corazón a la fe, los labios al consentimiento, las castas entrañas al Criador. Mira que el deseado de todas las gentes está llamando a tu puerta. Si te demoras en abrirle, pasará adelante, y después volverás con dolor a buscar al amado de tu alma. Levántate, corre, abre. Levántate por la fe, corre por la devoción, abre por el consentimiento.
        «Aquí está la esclava del Señor, -dice la Virgen- hágase en mí según tu palabra.» (Lc 1, 38)


sábado, 17 de diciembre de 2011

Árbol de Navidad recuerda el perdurar de la vida en Cristo, afirma el Papa


El Papa Benedicto XVI recibió a una delegación de obispos de Ucrania –el país que este año donó el árbol de Navidad-, y afirmó que el abeto es un símbolo significativo de la natividad de Cristo "porque con sus ramas siempre verdes recuerda el perdurar de la vida".
Benedicto XVI dijo a los obispos ucranianos que el árbol de Navidad "es también signo de la religiosidad popular de vuestra tierra y de las raíces cristianas de vuestra cultura. Espero que esas raíces consoliden todavía más vuestra unidad nacional, favoreciendo la promoción de valores auténticos y compartidos".
Añadió que con el Nacimiento son "elementos de ese clima característico de Navidad que pertenece al patrimonio espiritual de nuestras comunidades; una atmósfera teñida de religiosidad e intimidad familiar que debemos conservar también en la sociedad actual, en que, a veces, predomina el consumismo y la búsqueda de bienes materiales".
"La Navidad es una fiesta cristiana y sus símbolos constituyen referencias importantes al gran misterio de la encarnación y el nacimiento de Jesús que la liturgia recuerda constantemente. El Creador del universo, haciéndose niño, vino entre nosotros para compartir nuestro camino; se hizo pequeño para entrar en el corazón del ser humano y renovarlo con su amor. Preparémonos a acogerlo con fe", expresó.
Benedicto XVI recordó que en el transcurso de los siglos, Ucrania "ha sido un cruce de caminos de culturas diversas y un punto de encuentro entre las riquezas espirituales de Oriente y Occidente. ¡Que en la tenaz adhesión a los valores de la fe siga respondiendo a esta peculiar vocación!".

Mensaje Jornada Mundial de la Paz. El Papa a jóvenes: No tengan miedo al sacrificio, la Iglesia confía en ustedes


En su mensaje por la 45º Jornada Mundial de la Paz que se celebrará el 1 de enero de 2012 y que se ha dado a conocer hoy, el Papa Benedicto XVI hizo un especial llamado a los jóvenes a no desanimarse ante las dificultades, a no tener miedo al sacrificio y a buscar siempre a Dios para vivir los ideales del bien y la belleza.
En el mensaje titulado "Educar a los jóvenes en la justicia y la paz" y dirigiéndose a los jóvenes, el Papa recordó que "no son las ideologías las que salvan el mundo, sino sólo dirigir la mirada al Dios viviente, que es nuestro creador, el garante de nuestra libertad, el garante de lo que es realmente bueno y auténtico [...], mirar a Dios, que es la medida de lo que es justo y, al mismo tiempo, es el amor eterno".
"Queridos jóvenes, vosotros sois un don precioso para la sociedad. No os dejéis vencer por el desánimo ante a las dificultades y no os entreguéis a las falsas soluciones, que con frecuencia se presentan como el camino más fácil para superar los problemas".
Seguidamente el Santo Padre exhortó a no temer: "no tengáis miedo de comprometeros, de hacer frente al esfuerzo y al sacrificio, de elegir los caminos que requieren fidelidad y constancia, humildad y dedicación. Vivid con confianza vuestra juventud y esos profundos deseos de felicidad, verdad, belleza y amor verdadero que experimentáis. Vivid con intensidad esta etapa de vuestra vida tan rica y llena de entusiasmo".
"Sed conscientes de que vosotros sois un ejemplo y estímulo para los adultos, y lo seréis cuanto más os esforcéis por superar las injusticias y la corrupción, cuanto más deseéis un futuro mejor y os comprometáis en construirlo. Sed conscientes de vuestras capacidades y nunca os encerréis en vosotros mismos, sino sabed trabajar por un futuro más luminoso para todos".
El Papa Benedicto XVI recordó a los jóvenes que "nunca estáis solos. La Iglesia confía en vosotros, os sigue, os anima y desea ofreceros lo que tiene de más valor: la posibilidad de levantar los ojos hacia Dios, de encontrar a Jesucristo, Aquel que es la justicia y la paz.
A todos vosotros, hombres y mujeres preocupados por la causa de la paz. La paz no es un bien ya logrado, sino una meta a la que todos debemos aspirar".
En el texto el Pontífice describió algunas de las características del mundo actual en medio de la crisis económica cuyas raíces son culturas y antropológicas. "Parece como si un manto de oscuridad hubiera descendido sobre nuestro tiempo y no dejara ver con claridad la luz del día", señala.
En medio de las dificultades, dice luego, es necesario mirar la esperanza y el entusiasmo juvenil, ya que escuchar a los jóvenes y valorarlos "no es sólo una oportunidad, sino un deber primario de toda la sociedad, para la construcción de un futuro de justicia y de paz".
El Papa dijo luego que "la Iglesia mira a los jóvenes con esperanza, confía en ellos y los anima a buscar la verdad, a defender el bien común, a tener una perspectiva abierta sobre el mundo y ojos capaces de ver ‘cosas nuevas’".
Benedicto XVI se refirió luego a la educación de las nuevas generaciones como la "aventura más fascinante y difícil de la vida" y que esta tarea requiere "el encuentro de dos libertades, la del adulto y la del joven. Requiere la responsabilidad del discípulo, que ha de estar abierto a dejarse guiar al conocimiento de la realidad, y la del educador, que debe de estar dispuesto a darse a sí mismo".
"Por eso, los testigos auténticos, y no simples dispensadores de reglas o informaciones, son más necesarios que nunca; testigos que sepan ver más lejos que los demás, porque su vida abarca espacios más amplios. El testigo es el primero en vivir el camino que propone".
El primer lugar de la educación, recordó, es la familia "puesto que los padres son los primeros educadores. La familia es la célula originaria de la sociedad. ‘En la familia es donde los hijos aprenden los valores humanos y cristianos que permiten una convivencia constructiva y pacífica. En la familia es donde se aprende la solidaridad entre las generaciones, el respeto de las reglas, el perdón y la acogida del otro’. Ella es la primera escuela donde se recibe educación para la justicia y la paz".
Ante las amenazas y los desafíos actuales que viven la familia, el Papa exhorta a los padres a no desanimarse: "que exhorten con el ejemplo de su vida a los hijos a que pongan la esperanza ante todo en Dios, el único del que mana justicia y paz auténtica".
El Santo Padre también pidió a los educadores embarcarse en su misión respetando y valorando "en toda circunstancia la dignidad de cada persona" y solicitó a los responsables políticos a ayudar "concretamente a las familias e instituciones educativas a ejercer su derecho-deber de educar. Nunca debe faltar una ayuda adecuada a la maternidad y a la paternidad".
Tras pedir a los medios que también "den su aportación educativa", Benedicto XVI resaltó que para poder educar a una persona es preciso saber quién es el hombre reconociendo su especialísima dignidad de hijo de Dios creado a su imagen y semejanza.
"Por eso, la primera educación consiste en aprender a reconocer en el hombre la imagen del Creador y, por consiguiente, atener un profundo respeto por cada ser humano y ayudar a los otros a llevar una vida conforme a esta altísima dignidad".
El Papa se refirió luego al hecho de que solo en la relación con Dios el hombre es capaz de entender y vivir su libertad. "El hombre que cree ser absoluto, no depender de nada ni de nadie, que puede hacer todo lo que se le antoja, termina por contradecir la verdad del propio ser, perdiendo su libertad. Por el contrario, el hombre es un ser relacional, que vive en relación con los otros y, sobre todo, con Dios. La auténtica libertad nunca se puede alcanzar alejándose de Él".
El Pontífice afirmó que "para ejercer su libertad, el hombre debe superar por tanto el horizonte del relativismo y conocer la verdad sobre sí mismo y sobre el bien y el mal. En lo más íntimo de la conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz lo llama a amar, a hacer el bien y huir del mal, a asumir la responsabilidad del bien que ha hecho y del mal que ha cometido".
"Por eso, el ejercicio de la libertad está íntimamente relacionado con la ley moral natural, que tiene un carácter universal, expresa la dignidad de toda persona, sienta la base de sus derechos y deberes fundamentales, y, por tanto, en último análisis, de la convivencia justa y pacífica entre las personas".
El Papa explicó luego la importancia de educar en la justicia y la paz, dos valores fundamentales para el desarrollo humano integral que surgen del amor de Dios y que deben estar siempre presentes en la sociedad y en las relaciones entre las personas.
Finalmente Benedicto XVI alentó a mirar "con mayor esperanza al futuro, animémonos mutuamente en nuestro camino, trabajemos para dar a nuestro mundo un rostro más humano y fraterno y sintámonos unidos en la responsabilidad respecto a las jóvenes generaciones de hoy y del mañana, particularmente en educarlas a ser pacíficas y artífices de paz", concluyó.

El Papa alienta a construir la historia con Dios uniendo fe y cultura


El Papa Benedicto XVI hizo un especial llamado a los jóvenes universitarios para que vivan la virtud de la paciencia y se entreguen a la tarea de construir la historia de la humanidad con Dios, uniendo apasionadamente para ello la fe y la cultura.
En las vísperas que presidió ayer en la Basílica de San Pedro ante miles de estudiantes de las universidades romanas en preparación a la Navidad, el Papa meditó sobre la invitación del apóstol Santiago: "Tened paciencia hasta la venida del Señor".
"A vosotros, que vivís en el corazón del ambiente cultural y social de nuestro tiempo, que experimentáis las nuevas y cada vez más refinadas tecnologías, que sois protagonistas de un dinamismo histórico que a veces parece arrollador, esta invitación del apóstol puede pareceros anacrónica".
El Santo Padre explicó que "la exhortación a la paciencia, que en nuestro tiempo podría dejarnos un poco perplejos, es realmente la vía para acoger con profundidad la cuestión de Dios, el sentido que tiene en la vida y en la historia, porque precisamente en la paciencia, la fidelidad y la constancia de la búsqueda de Dios, Él revela su rostro".
Benedicto XVI dijo luego que el apóstol Santiago recuerda a los creyentes que "no estamos solos, y que no construimos la historia nosotros solos. Dios no está lejos del hombre, sino que se ha acercado a él y se ha hecho carne".
"La paciencia es la virtud de quienes confían en esta presencia divina en la historia, de los que no se dejan vencer por la tentación de poner toda la esperanza en lo inmediato, en proyectos técnicamente perfectos pero alejados de la realidad más profunda, aquélla que confiere la mayor dignidad a la persona humana: la dimensión trascendente, el ser criatura a imagen y semejanza de Dios".
El Santo Padre dijo luego que "Dios en la encarnación de su Hijo, ha experimentado el tiempo del hombre, de su crecimiento, de su hacerse en la historia. Ese Niño es el signo de la paciencia de Dios, que es el primero en ser paciente, constante y fiel en su amor por nosotros".
"¡Cuántas las veces los hombres han intentado construir el mundo solos, sin o contra Dios! Los resultados están marcados por el drama de las ideologías que al final se han vuelto contra el hombre y su dignidad profunda".
El Papa resaltó luego que "ser pacientes y constantes significa aprender a construir la historia junto con Dios, porque sólo edificando sobre Él y con Él la construcción está bien fundada. Encendamos esta tarde la esperanza en nuestros corazones de modo aún más luminoso, porque la Palabra de Dios nos recuerda que (…) el Señor está con nosotros y podemos construir con Él".
"Podemos proyectar nuestra historia, la historia de la humanidad, no en la utopía, sino en la certeza de que el Dios de Jesucristo está presente y nos acompaña", agregó.
"El Señor pide a cada uno de vosotros que colaboréis en la construcción de la ciudad del hombre, conjugando seria y apasionadamente fe y cultura. Por eso os invito a buscar siempre, con paciente constancia, el verdadero rostro de Dios".
El Papa alentó asimismo a llevar a "todos el anuncio de que se encuentra en el Niño de Belén, tan cercano a cada uno de nosotros que nadie puede sentirse excluido, ni dudar de la posibilidad de encontrarlo, porque Él es el Dios paciente y fiel que sabe esperar y respetar nuestra libertad".
Al término de la liturgia, la imagen de Santa María Sedes Sapientiae, regalo del Beato Juan Pablo II a los universitarios del mundo, fue entregada por la delegación de los estudiantes españoles a la de la Universidad La Sapienza de Roma.
Desde allí iniciará la "Peregrinatio Mariae" en las capellanías universitarias de la capital italiana, peregrinación que concluirá con el simposio internacional de los docentes universitarios previsto en junio de 2012.
Estuvieron presentes en las vísperas numerosas autoridades académicas y el ministro italiano de Educación, Universidad e Investigación, Francesco Profumo.

martes, 13 de diciembre de 2011

En Fiesta de Guadalupe el Papa celebra Misa por América y alienta Nueva Evangelización


Ante una abarrotada Basílica de San Pedro, el Papa Benedicto XVI preside laMisa por la independencia de los países de América Latina en el día en que laIglesia celebra la Fiesta de la Virgen de Guadalupe, 12 de diciembre.
En su homilía el Pontífice alentó al Continente de la Esperanza a comprometerse en la tarea de la Nueva Evangelización.
A las 5:00 p.m. y antes de comenzar la Eucaristía, el profesor Guzmán Carriquiry, secretario de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL) leyó algunos textos sobre el bicentenario de la independencia y sobre la Virgen de Guadalupe.
Luego el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo Domingo (República Dominicana) y Primado de América Latina, dirigió una oración a la Patrona del Continente.
Asimismo, el Cardenal Marc Ouellet, Presidente de la CAL y Prefecto de la Congregación para los Obispos dirigió al Papa un saludo de homenaje.
Al iniciarse la Misa, dos jóvenes por cada país latinoamericano, escogidos por las respectivas Embajadas ante la Santa Sede, ingresaron con sus respectivas banderas por la nave central de la Basílica y después de un breve saludo a la Virgen de Guadalupe colocada a los pies del altar, se colocaron al costado y detrás del altar de la cátedra durante toda la celebración.
Las oraciones y cantos de la Santa Misa fueron en español y portugués, mientras que un coro invitado especialmente para esta ocasión se alternó con el Coro de la Capilla Sixtina.
La homilía del Papa
Al iniciar su homilía en español, Benedicto XVI dijo que como Sucesor de Pedro no podía dejar pasar la Fiesta de la Virgen de Guadalupe "sin hacer presente la alegría de la Iglesia por los copiosos dones que Dios en su infinita bondad ha derramado durante estos años en esas amadísimas naciones (de América), que tan entrañablemente invocan a María Santísima".
El Papa dijo luego que la Morenita del Tepeyac "nos conduce siempre a su divino Hijo, el cual se revela como fundamento de la dignidad de todos los seres humanos, como un amor más fuerte que las potencias del mal y la muerte, siendo también fuente de gozo, confianza filial, consuelo y esperanza".
Seguidamente se refirió, en portugués, al canto del Magnificat, la alabanza que hace Santa María a Dios agradeciendo las maravillas obradas por el Señor en ella, que "hoy sigue mostrando su amor por todos los hombres, particularmente por los que enfrentan duras pruebas".
Tras recordar que la Virgen sigue mostrando a los hombres, con sencillez, "la única Luz y la única Verdad: su Hijo Jesucristo", el Papa resaltó que es importante que los pueblos de América "salvaguarden su rico tesoro de fe y su dinamismo histórico-cultural, siendo siempre defensores de la vida humana desde su concepción hasta su ocaso natural y promotores de la paz".
"Han de tutelar igualmente la familia en su genuina naturaleza y misión, intensificando al mismo tiempo una vasta y capilar tarea educativa que prepare rectamente a las personas y las haga conscientes de sus capacidades, de modo que afronten digna y responsablemente su destino".
El Papa exhortó además a trabajar por la solidaridad y la reconciliación, para hacer frente y erradicar "toda injusticia, violencia, criminalidad, inseguridad ciudadana, narcotráfico y extorsión".
El Santo Padre recordó luego que fue el Beato Juan Pablo II quien animó a emprender la tarea de una Nueva Evangelización que sea "nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión".
Por ello exhortó a proseguir la "Misión Continental" en América promovida por los Obispos en Aparecida en Brasil en 2007 para que "la luz de Dios brille, pues, cada vez más en la faz de cada uno de los hijos de esa amada tierra y que su gracia redentora oriente sus decisiones, para que continúen avanzando sin desfallecer en la construcción de una sociedad cimentada en el desarrollo del bien, el triunfo del amor y la difusión de la justicia".
El Papa anunció luego que viajará a México y Cuba antes de la Pascua de 2012, "para proclamar allí la Palabra de Cristo y se afiance la convicción de que éste es un tiempo precioso para evangelizar con una fe recia, una esperanza viva y una caridad ardiente".
Tras encomendar todos estos propósitos a la Virgen de Guadalupe, el Santo Padre invocó "la intercesión de tantos santos y beatos que el Espíritu ha suscitado a lo largo y ancho de la historia de ese continente, ofreciendo modelos heroicos de virtudes cristianas en la diversidad de estados de vida y de ambientes sociales, para que su ejemplo favorezca cada vez más una nueva evangelización bajo la mirada de Cristo, Salvador del hombre y fuerza de su vida".
La Misa que se inició a las 5:30 p.m. (hora local) tiene como concelebrantes al Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, el Cardenal Marc Ouellet, el Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México y el Cardenal Raymundo Damasceno Assis, Arzobispo de Aparecida (Brasil).
También están presentes el Cardenal Jaime Ortega y Alamino (La Habana); Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga (Honduras); y el Cardenal Francisco Javier Errázuriz (Chile), y el Cuerpo Diplomático de los países latinoamericanos acreditados ante la Santa Sede.