domingo, 27 de enero de 2013

El Papa: Memoria del Holocausto debe llevar a promover respeto y dignidad de la persona humana


Al concluir l rezo del Ángelus, en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI recordó que hoy se celebra la Jornada de la Memoria, en que se recuerdan las víctimas del régimen Nazi, y señaló que esta tragedia debe ser una advertencia para no repetir los horrores del pasado y promover el respeto y la dignidad de la persona humana.

El Santo Padre señaló que “hoy es la Jornada de la Memoria, en recuerdo del Holocausto de las víctimas del nazismo. La memoria de esta terrible e inmensa tragedia que enlutó tan duramente sobre todo al pueblo judío, debe representar para todos una advertencia constante, para que no se repitan los horrores del pasado”.

El Papa también pidió que “se supere toda forma de odio y de racismo y se promuevan el respeto y la dignidad de la persona humana”.

Benedicto XVI expresa cercanía espiritual a personas con lepra

                                 
En sus palabras posteriores al rezo del Ángelus, el Papa Benedicto XVI expresó su cercanía espiritual a las personas que padecen lepra, con ocasión de la Jornada Mundial de los enfermos de Lepra.

El Santo Padre expresó su “cercanía a las personas que sufren de esta enfermedad y aliento a los investigadores científicos, a los agentes sanitarios y a los voluntarios, en particular a los que forman parte de organizaciones católicas y de la Asociación de Amigos de Raoul Follereau”.

“Invoco para todos el apoyo espiritual de San Damián de Veuster y de Santa Mariana Cope, que entregaron su vida por los enfermos de lepra”, concluyó.

El Papa: Antes de poder hablar de Dios y con Dios hay que escucharlo

En sus palabras previas al rezo del Ángelus, en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVIseñaló que el Evangelio de hoy, “nos invita a interrogarnos sobre nuestra capacidad de escucha”, pues “antes de poder hablar de Dios y con Dios, hay que escucharlo”.

El Santo Padre indicó que “la liturgia de la Iglesia es la ‘escuela’ de esta escucha del Señor que nos habla”.

El Evangelio de hoy, indicó el Papa, “nos presenta a Jesús que ‘con la potencia del Espíritu’ se dirige el sábado a la sinagoga de Nazaret” donde “se levantó para leer y encontró un pasaje del profeta Isaías que inicia así: ‘El Espíritu del Señor está sobre mí, / porque me ha consagrado por la unción./ Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres’”.

“Jesús de hecho, finalizada la lectura, en un silencio cargado de atención, dice: ‘Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír’”.

El Papa señaló que “este pasaje evangélico interpela ‘hoy’ también a nosotros. Sobre todo nos hace pensar a nuestro modo de vivir el domingo: día del descanso y de la familia, pero antes que nada día que debemos dedicar al Señor, participando en la Eucaristía, con la cual nos nutrimos del Cuerpo y Sangre de Cristo y de su Palabra de vida”.

El Papa señaló además que el Evangelio “nos dice que cualquier momento puede convertirse en un ‘hoy’ propicio para nuestra conversión”.

“Cada día (kath?meran) puede convertirse el hoy salvífico, porque la salvación es historia que continúa para la Iglesia y para cada discípulo de Cristo. Este es el sentido cristiano del ‘carpe diem’: ¡aprovecha el hoy en el que Dios te llama para donarte la salvación!”.

“Que la Virgen María sea siempre nuestro modelo y nuestra guía en el saber reconocer y acoger, cada día de nuestra vida, la presencia de Dios, Salvador nuestro y de toda la humanidad”, concluyó.

Benedicto XVI: Falta de fe genera crisis en el matrimonio

En su discurso del sábado en la mañana a los miembros del Tribunal de la Rota Romana, el tribunal eclesiástico de mayor nivel en la Santa Sede, el Papa Benedicto XVIseñaló que “la carencia de fe puede herir los bienes del matrimonio: procreatividad, fidelidad conyugal e indisolubilidad”.

El Santo Padre subrayó que la actual crisis de fe ocasiona una crisis en la unión conyugal, añadiendo que el rechazo de la propuesta de Dios lleva a un profundo desequilibrio en todas las relaciones humanas.

El “acentuado subjetivismo y relativismo ético y religioso” de la cultura contemporánea impone a la familia “desafíos urgentes”, dijo el Papa.

Benedicto XVI lamentó que existe una “difundida mentalidad” de que la persona “sea si misma permaneciendo ‘autónoma’ y entrando en contacto con el otro sólo mediante relaciones que se puedan interrumpir en cualquier momento”.

El Papa subrayó que “sólo abriéndose a la verdad de Dios es posible comprender, y realizar en lo concreto de la vida también conyugal y familiar, la verdad del hombre como hijo suyo, regenerado por el Bautismo”.

A reflexionar sobre la indisolubilidad del pacto matrimonial entre un hombre y una mujer, indicó que “no requiere, a fines de la sacramentalidad, la fe personal de los novios”, pero lo que se pide, “como condición mínima necesaria es la intención de hacer aquello que hace la Iglesia”.

Sin embargo, apuntó, “si bien es importante no confundir el problema de la intención con aquel de la fe personal de los contrayentes, no es posible separarlos totalmente”.

Al recordar los tres bienes del matrimonio, mencionados por San Agustín, procreatividad, fidelidad conyugal e indisolubilidad, el Papa advirtió que no se debe prescindir “de la consideración de que puedan presentarse casos en los que justamente por la ausencia de fe, el bien de los cónyuges resulte comprometido y por tanto excluido del consenso mismo”.

El Santo Padre advirtió que “con estas consideraciones, no pretendo ciertamente sugerir algún fácil automatismo entre carencia de fe y nulidad de la unión matrimonial, sino más bien evidenciar cómo tal carencia pueda, aunque no necesariamente, herir también los bienes del matrimonio, desde el momento en el que la referencia al orden natural querido por Dios es inherente al pacto conyugal”.

El Papa señaló que sobre la problemática de la validez del matrimonio, “sobretodo en el contexto actual, será necesario promover ulteriores reflexiones”.

Benedicto XVI también recordó a aquellos santos que vivieron el matrimonio de acuerdo a “la perspectiva cristiana”, logrando así “superar también las situaciones más adversas, consiguiendo a veces la santificación del cónyuge y de los hijos con un amor siempre reforzado por una sólida confianza en Dios”.

jueves, 24 de enero de 2013

Mensaje para la 47º Jornada de las Comunicaciones Sociales El Papa: Redes sociales son nuevos espacios para evangelización




Hoy se dio a conocer el mensaje del Papa Benedicto XVI para la 47º Jornada de las Comunicaciones Sociales que se celebra el 12 de mayo. El texto lleva por título "Redes Sociales: portales de verdad y de fe; nuevos espacios para la evangelización". A continuación ACI Prensa presenta el mensaje completo.

"Queridos hermanos y hermanas:

Ante la proximidad de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2013, deseo proponeros algunas reflexiones acerca de una realidad cada vez más importante, y que tiene que ver con el modo en el que las personas se comunican hoy entre sí.

Quisiera detenerme a considerar el desarrollo de las redes sociales digitales, que están contribuyendo a que surja una nueva «ágora», una plaza pública y abierta en la que las personas comparten ideas, informaciones, opiniones, y donde, además, nacen nuevas relaciones y formas de comunidad.

Estos espacios, cuando se valorizan bien y de manera equilibrada, favorecen formas de diálogo y de debate que, llevadas a cabo con respeto, salvaguarda de la intimidad, responsabilidad e interés por la verdad, pueden reforzar los lazos de unidad entre las personas y promover eficazmente la armonía de lafamilia humana.

El intercambio de información puede convertirse en verdadera comunicación, los contactos pueden transformarse en amistad, las conexiones pueden facilitar la comunión. Si las redes sociales están llamadas a actualizar esta gran potencialidad, las personas que participan en ellas deben esforzarse por ser auténticas, porque en estos espacios no se comparten tan solo ideas e informaciones, sino que, en última instancia, son ellas mismas el objeto de la comunicación.

El desarrollo de las redes sociales requiere un compromiso: las personas se sienten implicadas cuando han de construir relaciones y encontrar amistades, cuando buscan respuestas a sus preguntas, o se divierten, pero también cuando se sienten estimuladas intelectualmente y comparten competencias y conocimientos. Las redes se convierten así, cada vez más, en parte del tejido de la sociedad, en cuanto que unen a las personas en virtud de estas necesidades fundamentales. Las redes sociales se alimentan, por tanto, de aspiraciones radicadas en el corazón del hombre.

La cultura de las redes sociales y los cambios en las formas y los estilos de la comunicación suponen todo un desafío para quienes desean hablar de verdad y de valores. A menudo, como sucede también con otros medios de comunicación social, el significado y la eficacia de las diferentes formas de expresión parecen determinados más por su popularidad que por su importancia y validez intrínsecas.

La popularidad, a su vez, depende a menudo más de la fama o de estrategias persuasivas que de la lógica de la argumentación. A veces, la voz discreta de la razón se ve sofocada por el ruido de tanta información y no consigue despertar la atención, que se reserva en cambio a quienes se expresan de manera más persuasiva.

Los medios de comunicación social necesitan, por tanto, del compromiso de todos aquellos que son conscientes del valor del diálogo, del debate razonado, de la argumentación lógica; de personas que tratan de cultivar formas de discurso y de expresión que apelan a las más nobles aspiraciones de quien está implicado en el proceso comunicativo.

El diálogo y el debate pueden florecer y crecer asimismo cuando se conversa y se toma en serio a quienes sostienen ideas distintas de las nuestras. «Teniendo en cuenta la diversidad cultural, es preciso lograr que las personas no sólo acepten la existencia de la cultura del otro, sino que aspiren también a enriquecerse con ella y a ofrecerle lo que se tiene de bueno, de verdadero y de bello» (Discurso para el Encuentro con el mundo de la cultura, Belém, Lisboa, 12 mayo 2010).

Las redes sociales deben afrontar el desafío de ser verdaderamente inclusivas: de este modo, se beneficiarán de la plena participación de los creyentes que desean compartir el Mensaje de Jesús y los valores de la dignidad humana que promueven sus enseñanzas. En efecto, los creyentes advierten de modo cada vez más claro que si la Buena Noticia no se da a conocer también en el ambiente digital podría quedar fuera del ámbito de la experiencia de muchas personas para las que este espacio existencial es importante.

El ambiente digital no es un mundo paralelo o puramente virtual, sino que forma parte de la realidad cotidiana de muchos, especialmente de los más jóvenes. Las redes sociales son el fruto de la interacción humana pero, a su vez, dan nueva forma a las dinámicas de la comunicación que crea relaciones; por tanto, una comprensión atenta de este ambiente es el prerrequisito para una presencia significativa dentro del mismo.

La capacidad de utilizar los nuevos lenguajes es necesaria no tanto para estar al paso con los tiempos, sino precisamente para permitir que la infinita riqueza del Evangelio encuentre formas de expresión que puedan alcanzar las mentes y los corazones de todos. En el ambiente digital, la palabra escrita se encuentra con frecuencia acompañada de imágenes y sonidos.

Una comunicación eficaz, como las parábolas de Jesús, ha de estimular la imaginación y la sensibilidad afectiva de aquéllos a quienes queremos invitar a un encuentro con el misterio del amor de Dios. Por lo demás, sabemos que la tradición cristiana ha sido siempre rica en signos y símbolos: pienso, por ejemplo, en la cruz, los iconos, el belén, las imágenes de la Virgen María, los vitrales y las pinturas de las iglesias. Una parte sustancial del patrimonio artístico de la humanidad ha sido realizada por artistas y músicos que han intentado expresar las verdades de la fe.

En las redes sociales se pone de manifiesto la autenticidad de los creyentes cuando comparten la fuente profunda de su esperanza y de su alegría: la fe en el Dios rico de misericordia y de amor, revelado en Jesucristo. Este compartir consiste no solo en la expresión explícita de la fe, sino también en el testimonio, es decir, «en el modo de comunicar preferencias, opciones y juicios que sean profundamente concordes con el Evangelio, incluso cuando no se hable explícitamente de él». (Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2011).

Una forma especialmente significativa de dar testimonio es la voluntad de donarse a los demás mediante la disponibilidad para responder pacientemente y con respeto a sus preguntas y sus dudas en el camino de búsqueda de la verdad y del sentido de la existencia humana. La presencia en las redes sociales del diálogo sobre la fe y el creer confirma la relevancia de la religión en el debate público y social.

Para quienes han acogido con corazón abierto el don de la fe, la respuesta radical a las preguntas del hombre sobre el amor, la verdad y el significado de la vida -que están presentes en las redes sociales- se encuentra en la persona de Jesucristo. Es natural que quien tiene fe desee compartirla, con respeto y sensibilidad, con las personas que encuentra en el ambiente digital. Pero en definitiva los buenos frutos que el compartir el Evangelio puede dar, se deben más a la capacidad de la Palabra de Dios de tocar los corazones, que a cualquier esfuerzo nuestro.

La confianza en el poder de la acción de Dios debe ser superior a la seguridad que depositemos en el uso de los medios humanos. También en el ambiente digital, en el que con facilidad se alzan voces con tonos demasiado fuertes y conflictivos, y donde a veces se corre el riesgo de que prevalezca el sensacionalismo, estamos llamados a un atento discernimiento.

Y recordemos, a este respecto, que Elías reconoció la voz de Dios no en el viento fuerte e impetuoso, ni en el terremoto o en el fuego, sino en el «susurro de una brisa suave» (1R 19,11-12). Confiemos en que los deseos fundamentales del hombre de amar y ser amado, de encontrar significado y verdad –que Dios mismo ha colocado en el corazón del ser humano– hagan que los hombres y mujeres de nuestro tiempo estén siempre abiertos a lo que el beato cardenal Newman llamaba la «luz amable» de la fe.

Las redes sociales, además de instrumento de evangelización, pueden ser un factor de desarrollo humano. Por ejemplo, en algunos contextos geográficos y culturales en los que los cristianos se sienten aislados, las redes sociales permiten fortalecer el sentido de su efectiva unidad con la comunidad universal de los creyentes. Las redes ofrecen la posibilidad de compartir fácilmente los recursos espirituales y litúrgicos, y hacen que las personas puedan rezar con un renovado sentido de cercanía con quienes profesan su misma fe.

La implicación auténtica e interactiva con las cuestiones y las dudas de quienes están lejos de la fe nos debe hacer sentir la necesidad de alimentar con la oración y la reflexión nuestra fe en la presencia de Dios, y también nuestra caridad activa: «Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe» (1 Co 13,1).

Existen redes sociales que, en el ambiente digital, ofrecen al hombre de hoy ocasiones para orar, meditar y compartir la Palabra de Dios. Pero estas redes pueden asimismo abrir las puertas a otras dimensiones de la fe. De hecho, muchas personas están descubriendo, precisamente gracias a un contacto que comenzó en la red, la importancia del encuentro directo, de la experiencia de comunidad o también de peregrinación, elementos que son importantes en el camino de fe.

Tratando de hacer presente el Evangelio en el ambiente digital, podemos invitar a las personas a vivir encuentros de oración o celebraciones litúrgicas en lugares concretos como iglesias o capillas. Debe de haber coherencia y unidad en la expresión de nuestra fe y en nuestro testimonio del Evangelio dentro de la realidad en la que estamos llamados a vivir, tanto si se trata de la realidad física como de la digital. Ante los demás, estamos llamados a dar a conocer el amor de Dios, hasta los más remotos confines de la tierra.

Rezo para que el Espíritu de Dios os acompañe y os ilumine siempre, y al mismo tiempo os bendigo de corazón para que podáis ser verdaderamente mensajeros y testigos del Evangelio. «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc 16,15).

domingo, 20 de enero de 2013

El Papa: Sólo aceptar a Cristo llena el corazón humano

Tras culminar el rezo del Ángelus, en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI aseguró que “lo que llena verdaderamente el corazón humano” es aceptar “el don de la fe y la esperanza en Cristo”.

En su saludo a los peregrinos de lengua española, el Santo Padre recordó que el Evangelio de hoy “nos habla de las bodas de Caná, donde Jesús realizó el primer signo de su misión en el mundo”.

“Él viene a colmar con su don la plena salvación del hombre, que por sí solo no puede alcanzar”.

El Papa también pidió hoy por “el don de la unidad de los cristianos”.
“Y, como en aquellas bodas, María nos indica el camino para que Dios entre en nuestra vida: ‘Haced lo que Jesús os diga’”.

“Hagamos confiadamente cada día lo que dice nuestra Madre del cielo. Feliz domingo”, concluyó.

Papa Benedicto XVI pide rezar por la unidad de los cristianos y por la paz

En sus palabras previas al rezo del Ángelus, en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVIpidió a los fieles rezar por la unidad de los cristianos, particularmente durante esta Semana de oración, del 18 al 25 de enero, dedicada a ese fin, así como por la paz y el fin de toda violencia.

El Santo Padre animó a todos los fieles “a rezar juntos para que podamos realizar ‘Aquello que el Señor exige de nosotros’, como dice este año el tema de la Semana”.

El Papa indicó que “la Iglesia es la esposa de Cristo, el cual la hace santa y bella con su gracia. Sin embargo esta esposa, formada por seres humanos, está siempre necesitada de purificación”.

“Una de las culpas más graves que desfiguran el rostro de la Iglesia es la que va contra su unidad visible, en particular las históricas divisiones que han separado a los cristianos y que no han sido aún superadas”.

Por ello, Benedicto XVI indicó que “en estos días del 18 al 25 de enero, se desarrolla la anual Semana de oración por la unidad de los cristianos, un momento siempre grato a los creyentes y a las comunidades, que despierta en todos el deseo y el compromiso espiritual de la plena comunión”.

El Santo Padre recordó que el Evangelio de hoy aborda las bodas de Caná, “un episodio narrado por Juan, testigo ocular del hecho”.

“Este episodio ha sido colocado en este domingo que sigue inmediatamente al tiempo de Navidad porque, junto con la visita de los Magos de Oriente y con el Bautismo de Jesús, forma la trilogía de la Epifanía, o sea la manifestación de Cristo”.

Benedicto XVI explicó que “aquello de las bodas de Caná es en efecto ‘el inicio de los signos de Jesús’, o sea el primer milagro cumplido por Jesús, con el cual Él manifestó en público su gloria, suscitando la fe de sus discípulos”.

“Sucedió que hizo falta el vino, y María, la Madre de Jesús, lo hizo notar a su Hijo. Él le responde que aún no había llegado su hora; pero después, con la insistencia de María, llenadas de agua seis grandes ánforas , transformó el agua en vino, un vino excelente, mejor que el precedente”.

El Papa dijo que “con este ‘signo’, Jesús se revela como el esposo mesiánico, venido a establecer con su pueblo la nueva y eterna Alianza, según las palabras de los profetas: ‘Como se alegra el esposo con la esposa así se alegrará tu Dios contigo’”.

“El vino es símbolo de esta alegría del amor; pero esto alude también a la sangre, que Jesús, derramará al final para sellar su pacto nupcial con la humanidad”.

El Santo Padre anunció que el próximo viernes, como conclusión de la jornada de oración, “presidiré las Vísperas en la Basílica de San Pablo extramuros, en presencia de los Representantes de las otras iglesias y comunidades eclesiales”.

“Queridos amigos, a la oración por la unidad de los cristianos quisiera agregar todavía una vez mas la oración por la paz, para que, en los diversos conflictos por desgracia en acto, cesen las masacres de civiles inermes, tenga fin toda violencia, y se encuentre el coraje del diálogo y de la negociación”.

“Para ambas intenciones, invoquemos la intercesión de María Santísima, mediadora de gracia”, concluyó.